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sábado, 29 de agosto de 2015

Reflexiones desde un celular

Desde que puedo recordar mis propios pensamientos, me he dado cuenta de la profunda disociación entre la experimentación física, y la reflexión mental. Y esto último ha quedado en evidencia durante hace poco, cuando fui a beber alcohol con algunas personas.
Es curioso que al estar en el estado etílico, la velocidad del pensamiento no cambia, ni la forma de su ejecución. Es como si la mente estuviera ajena a los procesos cerebrales de estar ebrio. De todas formas he de destacar que mi propia percepción de estar "borracho" es la de una profunda sensación de alienación física, o sea, que mi cuerpo no era mi cuerpo, sino más bien como una máquina; lo extraño de sentirse ajeno, y por tanto, a ausencia de vergüenza directa, como estar alejado de tu cuerpo, como un avatar casi anónimo.
Otra cosa es la diferencia del reloj interior con el exterior, al estar en esa extraña burbuja de irrealidad, pude ver que el segundero del reloj de mi computadora iba casi el doble de rápido que lo normal.

Esta idea de disociación me ha acompañado a lo largo de mi vida.
Aquella vez que besaba a cierta chiquilla, no podía dejar de darme cuenta de la frialdad con que pensaba en la situación, muy al margen de mis sensaciones de enamoramiento o lo que haya sido eso.
O la fase entre el sueño y la vigilia, en la cual, aunque no recuerde nada de la realidad, y estos recuerdos poco a poco vayan reemplazando a los recuerdos y paradigmas del sueño, yo sigo siendo yo, y mi pensamiento es igual, ajeno a la situación que ocurre.
Lo mismo con mis etapas de dolor, o euforia, o depresión, o excitación, o sueño, o placer, o reflexión, o flojera, etc; mi pensamiento no se altera, es ajeno a la situación.

miércoles, 24 de junio de 2015

Nudo

La mente es un intrincado laberinto lleno de caminos sin salida, como aquella mosca que se golpea contra el vidrio de la ventana, así es la dicotomía que sufren mis pensamientos. Arriba, abajo, izquierda, la otra izquierda, no hago más que amar y odiar mi vida cada vez que la analizo, y no paro de analizarla por más que lo intente. Arriba, abajo, derecha, la otra derecha, como un candado y 1000 llaves, como un nudo de lana que grita con chillidos insoportables para ser desenredado. Y no solo eso, los insoportables quejidos de mi cuerpo por un poco de atención de mi alma. El ruido estático intermitente que me bombardean a mi cerebro. El ácido que circula e mi torrente. La guerra contra inexistentes fantasmas que mi sistema inmune ha llevado a cabo. Arriba, abajo, delante, detrás. Proyectos levantados, rotos, levantados y rotos como castillos de arena construidos en la orilla del mar. El latente dolor de mi ojo derecho en momentos inesperados. No encontrarle satisfacción a esta vida. Sin sentido. Sin salida. Los recurrentes tormentos nocturnos. El sentir el cuerpo sin circulación sanguínea mientras un incipiente y forzoso desdoblamiento ocurre. Es sentir el peso de mi cuerpo astral mientras, como el peso de un rígido cuerpo muerto mientras cae a un abismo de obscuridad debajo de mi cama mientras se golpea contra el frio e inmisericorde piso. La irrefrenable necesidad de estornudar y sonarme la nariz cada 5 malditos minutos una y otra y otra y otra vez. Esos escalofríos energéticos que cruzan mi cuerpo y me agotan. Sentir en carne propia el ruido de las distracciones que carcomen mi mente como infernales gusanos que se retuercen dentro y fuera mordiendo y mordiendo. La universidad y sus tareas, sus pruebas, sus evaluaciones y cosas de lo más aburridas e inútiles, sin ningún motivo para realizarlas más que promesas que están enganchadas en una carne cada vez más rota por los grilletes que atraviesan mi ser. La asquerosa y toxica alimentación que día a día consumo como píldoras médicas para mantener a esta, cada vez más desinteresada existencia y cuyo propósito no tiene ninguna base. El dinero que como viene se va, de a grandes y pesados mordiscos, cuyas utilidades rallan en lo fútil y efímero, solo sirviendo para comprar la basura que me inserto en la boca. Los dolores de oído provocados por los audífonos que uso casi a diario. La picazón recurrente que muerde mis lagrimales cada noche. El esperar de 2 horas para dormirme y alcanzar el estado que sueño. Siendo estos más laberintos con más problemas, más dolencias, y casi ningún sentido, robándome la poca energía mental que pude generar durante el día, sin sigan aparente uso real, porque parece que tal cosa no existe. El grasoso acné en mi cabeza que hace que la caspa de mi piel salga como cascaras blancas y ásperas, que carcomen mi cuero cabelludo los lóbulos de mi oreja, la parte detrás de ella, una maldita psoriasis. El estreñimiento que hace que aunque me despierte con dolor de indigestión por la noche, no pueda evacuar la martirizante carga. El haber abandonado toda creencia y fe en pos de una desoladora incertidumbre. El urticante polvo que habita hasta en los rincones más inesperados de mi habitación, que de cuando en cuando me ahoga como una maniática estranguladora, siendo mi propia alergia a este.Casi inteligencia. Casi felicidad. Casi depresión. Casi asperger. Casi privacidad. Casi abundancia. Casi escases. Casi estupidez. Casi odio. Algo. Nada. Arriba. Abajo. Izquierda. Derecha. Desata el nudo. DESATA EL NUDO


no puedo, aun no

domingo, 22 de febrero de 2015

YO

Durante tiempo me he preguntado sobre la madurez de la gente. Sobre la razón del comportamiento ya sea de un criminal, de un policía, de un profeta, de un escritor, de mi madre, de mi perro, de mi gata, y sobre todo, la razón propia, o sea, la mía.
Entre mucho pensar, he llegado a la conclusión (y seguramente muchos de ustedes llegaran), que las razones de comportamiento se compone de 3 partes.

1) El alma, que vendría dando la personalidad predeterminada, que es notada incluso entre hermanos pequeños, que tienen comportamientos diferentes, o incluso, enfoques diferentes del mismo comportamiento, a pesar de tener similares ambientes de crianza, y similar genética. Esto es semejante a cuando 2 computadoras del mismo tipo, con el mismo software y hardware (que son idénticas), que tienen diferentes usuarios, tendrán comportamientos diferentes, o comportamientos similares, pero con formas de usar diferentes (por más que se intenten asemejar, difieren).
Igualmente personas que han tenido varias mascotas a lo largo de su vida habrán podido notar una clara diferencia de personalidad entre cada una de ellas aun siendo de la misma especie. Por ejemplo, yo he conocido a 3 perros de la misma raza, uno siendo muy inquieto y expresivo, otro muy calmo y callado (uno hijo del otro), otro muy ridículo en sus expresiones, y otro muy cariñoso y amable (mi actual perro, quien se expresa de una manera muy efusiva, aunque no inquieta o hiperactiva); igualmente con gatos que he tenido, cuyo comportamiento es notoriamente distinto.

2) A la genética, o sea, el genotipo, que vendría siendo el software que corre sobre una determinada realidad (en el caso de una computadora, esta realidad seria el hardware, en el caso de una persona, el cuerpo). Como un laberinto con determinados caminos, los cuales pueden ser elegidos dependiendo de las decisiones; o como un árbol con muchas ramas, o un camino con muchas desviaciones. Siendo la elección del camino la detonante para que cierta expresión de comportamiento se ejecute.
He notado una gran similitud en comportamientos, o por lo menos, expresiones que yo y mi hermana tenemos, aquel que nos vea, sabrá que el enfoque de nuestras conductas es muy diferente, así como nos tomamos la vida (siendo mi hermana más expresiva, al igual que mi padre, a diferencia mía, que prefiero procesar las cosas antes de decir o hacer), pero muchas de nuestras expresiones coinciden. Así como actitudes que he tenido en similitud a mi padre (como en ocasiones, la forma de expresar desprecio), u otras idénticas a mi madre (como la expresión de curiosidad), a pesar de que claramente nuestras filosofías y formas de enfrentar los mismos problemas sean diferentes.

3) Al ambiente, que junto con la genética expresan los fenotipos, o sea la expresión real del genotipo.
Y esto es quizá lo más evidente (quizá no), que cuando una persona pasa por determinadas experiencias, desarrolla determinadas actitudes que son diferentes a la persona antes de haber experimentado estas. Los problemas pueden otorgarte madurez, o un trauma. Y cada cosa que pasa en  la vida es como una baldosa más en el camino. Pero hay personas que pasan una y otra vez por las mismas situaciones sin cambiar, y personas que se dan cuenta de cosas de manera gradual, otras que cambian de un día para otro. Podríamos suponer que sea el alma, la genética, experiencias pasadas, o una combinación, la que crea un determinado patrón de comportamiento en la persona, que la hace esa persona, y determina como la siguiente experiencia le afectara, generando un nuevo comportamiento, y un nuevo patrón, cambiando así a este ser.

Ahora, ya que he expresado las posibles causas del comportamiento humano (pudiendo haber otras más), he de expresar la inquietud que lleva los dedos de mis manos a escribir línea tras línea, las palabras que salen de mi mente.
Yo creo que solo existen dos cosas en un ser humano: el cuerpo, y el observador. Denomino al "cuerpo" a todo aquello que observo, ya sea mi cuerpo humano, con un cerebro pensante, con un corazón pensante, con intestinos pensantes (si, el corazón y los intestinos piensan, pueden averiguar sobre eso), con todos los músculos, piel, huesos, órganos, células, fluidos, que bien pueden tener voluntad propia (que yo estoy seguro que sí); también mi cuerpo energético, con el cuerpo astral y los chacras (que por experiencia sé que existen y se sienten tan reales como el cuerpo físico), con toda su maquinaria; el cuerpo mental, o sea, la mente, no solo los pensamientos y sentimientos; el alma con la voluntad y recuerdos propios; etc. Y gran cantidad de cosas que hacen, hacen y hacen, ¿Y quién soy yo?, ¿El cuerpo físico? ¿La mente? ¿El alma? Yo creo que cada uno de mis cuerpos tiene voluntad propia, lo supongo por mis observaciones detalladas y por indagaciones, aunque esa voluntad propia funciona de diferentes maneras, así, es muy difícil que mi cuerpo físico comience a hacer cosas raras sin control, ya que esa voluntad no funciona así; cuerpos diferentes, voluntades diferentes. Pero ¿soy yo quien controla mis movimientos, o mis pensamientos o mis sentimientos? o quizá estoy muy acostumbrado a que se muevan por su propia voluntad, y pienso que soy yo. ¿Cómo se que hay un yo? porque yo me veo. Yo observo mis pensamientos, sentimientos, acciones, y voluntad, y lo controle yo o no, yo sé que yo soy yo, porque yo observo (no solo con la vista, sino con mis oídos, con mi cerebro, con mi mente, con mi voluntad, etc). Cada experiencia que recibo, la recibe últimamente el "yo" que observa, o sea, yo. René decía: pienso, luego existo. Yo digo: observo, luego existo. Que es lo mismo.

Aparte del "yo" que observa, existe otro "yo", el "yo" que tú puedes ver, que yo puedo observar, la persona. Un ser sabio, inmaduro, fuerte, débil, maduro, ignorante, y con cada matiz que se te ocurra. Pero, como he expuesto anteriormente, a medida que pasa el tiempo, con cada experiencia hay cambios en la personalidad, en la madurez, en el enfoque y actitudes, la persona de 7 años en el futuro es ya otra persona , puede tener otras actitudes (o no) y otra madurez. Es como un rio que ya no es el mismo un segundo después, ya que tiene distinta agua.
Entonces ¿qué diferencia existe entre el yo del pasado (o del futuro) y otra persona?, para mí, nada. Luego no puedo juzgar a la gente por sus actitudes, o más bien, no puedo esperar nada de ellas, ya que solo son víctimas de sus propias experiencias, de su propia genética, de su propia alma. Pueden cambiar, como pueden que no. Y yo no puedo cambiarlas realmente, ya que no sé qué efecto puede tener en ellas mis acciones. Y por tanto tampoco tengo remordimientos por pelearme con alguien, o por ser amable, o vengativo, o lo que sea, no es más que una invitación a bailar, a jugar, porque a fin de cuentas, nada importa en esta vida, de todas formas vamos a morir (si no es que cada dia morimos y renace otro, con dada experiencia).

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------------------------DATOS Y COSAS VARIAS--------------------------

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