Durante tiempo me he preguntado sobre la madurez de la gente. Sobre la razón del comportamiento ya sea de un criminal, de un policía, de un profeta, de un escritor, de mi madre, de mi perro, de mi gata, y sobre todo, la razón propia, o sea, la mía.
Entre mucho pensar, he llegado a la conclusión (y seguramente muchos de ustedes llegaran), que las razones de comportamiento se compone de 3 partes.
1) El alma, que vendría dando la personalidad predeterminada, que es notada incluso entre hermanos pequeños, que tienen comportamientos diferentes, o incluso, enfoques diferentes del mismo comportamiento, a pesar de tener similares ambientes de crianza, y similar genética. Esto es semejante a cuando 2 computadoras del mismo tipo, con el mismo software y hardware (que son idénticas), que tienen diferentes usuarios, tendrán comportamientos diferentes, o comportamientos similares, pero con formas de usar diferentes (por más que se intenten asemejar, difieren).
Igualmente personas que han tenido varias mascotas a lo largo de su vida habrán podido notar una clara diferencia de personalidad entre cada una de ellas aun siendo de la misma especie. Por ejemplo, yo he conocido a 3 perros de la misma raza, uno siendo muy inquieto y expresivo, otro muy calmo y callado (uno hijo del otro), otro muy ridículo en sus expresiones, y otro muy cariñoso y amable (mi actual perro, quien se expresa de una manera muy efusiva, aunque no inquieta o hiperactiva); igualmente con gatos que he tenido, cuyo comportamiento es notoriamente distinto.
2) A la genética, o sea, el genotipo, que vendría siendo el software que corre sobre una determinada realidad (en el caso de una computadora, esta realidad seria el hardware, en el caso de una persona, el cuerpo). Como un laberinto con determinados caminos, los cuales pueden ser elegidos dependiendo de las decisiones; o como un árbol con muchas ramas, o un camino con muchas desviaciones. Siendo la elección del camino la detonante para que cierta expresión de comportamiento se ejecute.
He notado una gran similitud en comportamientos, o por lo menos, expresiones que yo y mi hermana tenemos, aquel que nos vea, sabrá que el enfoque de nuestras conductas es muy diferente, así como nos tomamos la vida (siendo mi hermana más expresiva, al igual que mi padre, a diferencia mía, que prefiero procesar las cosas antes de decir o hacer), pero muchas de nuestras expresiones coinciden. Así como actitudes que he tenido en similitud a mi padre (como en ocasiones, la forma de expresar desprecio), u otras idénticas a mi madre (como la expresión de curiosidad), a pesar de que claramente nuestras filosofías y formas de enfrentar los mismos problemas sean diferentes.
3) Al ambiente, que junto con la genética expresan los fenotipos, o sea la expresión real del genotipo.
Y esto es quizá lo más evidente (quizá no), que cuando una persona pasa por determinadas experiencias, desarrolla determinadas actitudes que son diferentes a la persona antes de haber experimentado estas. Los problemas pueden otorgarte madurez, o un trauma. Y cada cosa que pasa en la vida es como una baldosa más en el camino. Pero hay personas que pasan una y otra vez por las mismas situaciones sin cambiar, y personas que se dan cuenta de cosas de manera gradual, otras que cambian de un día para otro. Podríamos suponer que sea el alma, la genética, experiencias pasadas, o una combinación, la que crea un determinado patrón de comportamiento en la persona, que la hace esa persona, y determina como la siguiente experiencia le afectara, generando un nuevo comportamiento, y un nuevo patrón, cambiando así a este ser.
Ahora, ya que he expresado las posibles causas del comportamiento humano (pudiendo haber otras más), he de expresar la inquietud que lleva los dedos de mis manos a escribir línea tras línea, las palabras que salen de mi mente.
Yo creo que solo existen dos cosas en un ser humano: el cuerpo, y el observador. Denomino al "cuerpo" a todo aquello que observo, ya sea mi cuerpo humano, con un cerebro pensante, con un corazón pensante, con intestinos pensantes (si, el corazón y los intestinos piensan, pueden averiguar sobre eso), con todos los músculos, piel, huesos, órganos, células, fluidos, que bien pueden tener voluntad propia (que yo estoy seguro que sí); también mi cuerpo energético, con el cuerpo astral y los chacras (que por experiencia sé que existen y se sienten tan reales como el cuerpo físico), con toda su maquinaria; el cuerpo mental, o sea, la mente, no solo los pensamientos y sentimientos; el alma con la voluntad y recuerdos propios; etc. Y gran cantidad de cosas que hacen, hacen y hacen, ¿Y quién soy yo?, ¿El cuerpo físico? ¿La mente? ¿El alma? Yo creo que cada uno de mis cuerpos tiene voluntad propia, lo supongo por mis observaciones detalladas y por indagaciones, aunque esa voluntad propia funciona de diferentes maneras, así, es muy difícil que mi cuerpo físico comience a hacer cosas raras sin control, ya que esa voluntad no funciona así; cuerpos diferentes, voluntades diferentes. Pero ¿soy yo quien controla mis movimientos, o mis pensamientos o mis sentimientos? o quizá estoy muy acostumbrado a que se muevan por su propia voluntad, y pienso que soy yo. ¿Cómo se que hay un yo? porque yo me veo. Yo observo mis pensamientos, sentimientos, acciones, y voluntad, y lo controle yo o no, yo sé que yo soy yo, porque yo observo (no solo con la vista, sino con mis oídos, con mi cerebro, con mi mente, con mi voluntad, etc). Cada experiencia que recibo, la recibe últimamente el "yo" que observa, o sea, yo. René decía: pienso, luego existo. Yo digo: observo, luego existo. Que es lo mismo.
Aparte del "yo" que observa, existe otro "yo", el "yo" que tú puedes ver, que yo puedo observar, la persona. Un ser sabio, inmaduro, fuerte, débil, maduro, ignorante, y con cada matiz que se te ocurra. Pero, como he expuesto anteriormente, a medida que pasa el tiempo, con cada experiencia hay cambios en la personalidad, en la madurez, en el enfoque y actitudes, la persona de 7 años en el futuro es ya otra persona , puede tener otras actitudes (o no) y otra madurez. Es como un rio que ya no es el mismo un segundo después, ya que tiene distinta agua.
Entonces ¿qué diferencia existe entre el yo del pasado (o del futuro) y otra persona?, para mí, nada. Luego no puedo juzgar a la gente por sus actitudes, o más bien, no puedo esperar nada de ellas, ya que solo son víctimas de sus propias experiencias, de su propia genética, de su propia alma. Pueden cambiar, como pueden que no. Y yo no puedo cambiarlas realmente, ya que no sé qué efecto puede tener en ellas mis acciones. Y por tanto tampoco tengo remordimientos por pelearme con alguien, o por ser amable, o vengativo, o lo que sea, no es más que una invitación a bailar, a jugar, porque a fin de cuentas, nada importa en esta vida, de todas formas vamos a morir (si no es que cada dia morimos y renace otro, con dada experiencia).